En Panamá hay una gran alarma por las consecuencias que están produciéndose con el crecimiento sin parar del juego de azar ilegal. Se ha extendido como práctica social las apuestas y los juegos de casino como dados y poker, además de peleas de animales, loterías e infinidad de juegos que aumentan la adicción de la población de manera alarmante bajo el perverso manejo del mercado negro y las mafias.
Al haberse instalado en la cultura como algo “normal”, el juego y las apuestas ilegales no tienen ningún tipo de control ni regulación por lo que ha crecido la informalidad, las mafias y múltiples problemas asociados que dañan seriamente el tejido social.
La mayor parte de los apostadores son trabajadores que en sus momentos libres salen a hacer apuestas y muchos se juegan todo su dinero perdiendo así sus jornales. La adicción llega a un punto tal que se llegan a apostar propiedades y cientos de dólares. Las mujeres también participan en este tipo de juegos y uno de los preferidos es “las bolitas” que es una especie de lotería.
No hay dudas que si las autoridades policiales y las de la salud no toman medidas urgentes pues este problema no tendrá retorno en ese país. Un claro ejemplo de los graves problemas que ocasiona en la sociedad el juego ilegal sin regulación del Estado.


